Recibir este distintivo honorífico por la participación en la DANA que afectó a la ciudad de Catarroja es, ante todo, un motivo de profundo agradecimiento y de humilde reconocimiento al esfuerzo colectivo que se vivió aquellos días. Acudimos al municipio apenas unas horas después de los hechos, en un escenario marcado por la incertidumbre, el daño y la necesidad urgente de apoyo. Allí encontramos a una comunidad entera volcada en ayudar, sostener y acompañar a quienes más lo necesitaban.
Este reconocimiento no pertenece únicamente a quienes intervinimos de manera operativa; pertenece también a cada vecino y vecina que salió a la calle, que abrió su casa, que ofreció sus manos y su tiempo sin pedir nada a cambio. La solidaridad espontánea de la ciudadanía de Catarroja fue un ejemplo de unidad y fortaleza, y convirtió una situación crítica en una demostración admirable de humanidad.
Agradezco sinceramente la confianza depositada en nuestro trabajo y la oportunidad de haber podido colaborar en un momento tan delicado. Pero, sobre todo, agradezco la lección de compromiso social que nos brindó la gente de Catarroja. Este distintivo simboliza la capacidad de un pueblo para levantarse unido ante la adversidad, y es un honor que llevaré siempre con respeto y gratitud.